La Pernía, montana palentina

ppsmatiasbarrioymierTERRITORIO PERNIANO. Un manuscrito de Matìas Barrio y Mier en el Archivo Capitular de Palencia.

Santiago Francia Lorenzo
1. Matías Barrio y Mier1

Nacido en Verdeña, en la montaña palentina, partido judicial de Cervera de Pîsuerga, el 10 de febrero de 1844. Sus padres, José Barrio y Susana de Mier, descendían kde hidalgos de Verdeña y San Juan de Redondo respectivamente. En su pueblo natal y en Cervera aprende las primeras letras y primeros rudimentos de las ciencias.

Todavía niño, sus padres lo llevaron a Toledo donde su madre tenía un hermano -Celestino de Mier- que era deán de la Catedral Primada y, en consecuencia, "primer bonete" de España. Allí realizó los últimos cursos de primaria y el bachiller de Artes.

Sus aficiones por la milicia quedaron truncadas por decisión paterna, quien no veía ni porvenir ni seguridad en las armas en unos tiempos demasido agitados politicamente y plagados de sobresaltos. Entonces decidió hacerse abogado, pensando que era una carrera polivalente y ofrecía muchas posibilidades.

Hizo pues sus estudios de Derecho en Valladolid, doctorándose a los 22 años en Derecho Civil, Canónico y Administrativo, siendo durante algunos años vicepresidente de una de las secciones del Ateneo de la ciudad del Pisuerga. Se licenció también en Filosofía y Letras y en Teología, habiendo cursado así mismo estudios de Archivero, Bibliotecario y Anticuario en la Escuela Superior Diplomática.

Fue catedrático, antes de recalar en Madrid, en Vitoria, Oviedo, Zaragoza, Valencia y tuvo bufetes abiertos en Valladolid, Burgos y Madrid. Su primer destino fue el de fiscal del Juzgado de Instrucción de Cervera de Pisuerga al que accedió con 22 años, pasando -dos años después- a ocupar el cargo de letrado de la Delegación de Hacienda de Soria. Al momento de su muerte era catedrático de Historia del Derecho en la Universidad Central de Madrid y decano de la Facultad.

Encontrándose de profesor en Oviedo, en 1871 contrajo matrimonio en la villa de Llanes con una joven del lugar llamada Maximina Marcos, que le dio cuatro hijos: José, el primogénito, quien recibió el nombre del abuelo, y Carlos, Jaime y Blanca que bien recuerdan la devoción carlista que llenó la vida política y social de Matías Barrio y Mier.

Abogado y catedrático, gozaba de un gran prestigio moral y académico, por lo que el ministerio de Instrucción Pública le encomendó en varias ocasiones la presidencia de tribunales de oposiciones a cátedras de diversas disciplinas. Recoge Barreda Marcos en sus notas sobre el personaje, que presidiendo el tribunal de oposición nombrado para la cátedra de Lógica, Etica y Derecho del Instituto de Enseñanza Media de Toledo, optaban a la plaza un sacerdote capellán tradicionalista y el reconocido socialista Julián Besteiro. Barrio y Mier hizo oídos sordos a las recomendaciones y presiones recibidas y la plaza fue para quien se hallaba en las antípodas de su pensamiento político: para Besteiro.

Apasionado de la política, combatió con lealtad y con las mejores armas de su bagaje y capacidad intelectual a la república y a la monarquía borbónica, dando de lado actitudes adulatorias y de intriga tan frecuentes en las areas del poder. El siempre se mantuvo fiel a sus ideales tradicionalistas y a sus firmes convicciones religiosas, aunque en diversas ocasiones le acarrearan problemas en su vida personal y profesional, como consecuencia de los vaivenes sociales y políticos que le tocó vivir.

No es este el lugar adecuado para hacer la biografía de Matías Barrio y Mier, un hombre tan eminente y tan polifacético, a quien solo le faltó tiempo para perpetuar su memoria con algunos escritos en los que dejara plasmados sus múltiples saberes. Murío, sin hacerlo, el 23 de junio de 1909, a los 65 años. Falleció en el chalet de un amigo que se encontraba en zona madrileña llamada las Ventas del Espíritu Santo, después de convivir en sus últimos años con una salud muy precaria.

Sus restos mortales llegaban a Palencia desde Madrid y camino de Aguilar de Campoo a las ocho y media de la mañana, para recibir cristiana sepultura en la Castillería en el cementerio parroquial de Verdeña. En los andenes de la estación del ferrocarril de la ciudad esperaban las autoridades provinciales y locales, y el clero de las parroquias de Santa Marina, San Miguel y Nuestra Señora de la Calle con cruces alzadas, quienes rezaron un responso al tiempo que sus compañeros de partido político subían al furgón para dar el último adiós a su amigo. Análogos homenajes se hicieron en Osorno y Aguilar. Desde la villa norteña, por carretera, la comitiva fúnebre continuó hasta Cervera y su Verdeña natal, donde sus restos fueron inhumados.

Intencionalmente hemos omitido aquí sus avatares políticos por los que hubo de soportar persecucción y destierro. Nos interesa más resaltar su obra literaria -aunque escasa- que su trayectoria política mucho más prolífica.

De Barrio Mier se conservan algunos discursos de matiz político y otros de carácter apologético. A ellos hemos de añadir tres volúmenes de "Historia General del Derecho Español" que recoge los apuntes taquigráficos tomados en clase por sus alumnos. Y poco más: algún dictamen de carácter técnico, semejante al que ahora nos ocupa, y un pequeño libro de "Tradiciones pernianas" que recoge algunos viejos romances conocidos en la comarca y transmitidos de generación en generación, como "La venganza del Conde", "La despoblación de Carracedo" y "Nuestra Señora de Viarce", a los que añadió como apéndices una "Salve que cantan las mozas de Redondo a Nuestra Señora de Viarce".

Escaso bagaje para tan ilustre personaje. Por eso me ha parecido interesante sacar a la luz estos apuntes sobre el territorio perniano, hallados en el Archivo de la Catedral, entre otros papeles dispersos, sin signatura y sin catalogar. Ignoro de mano de quien llegaron estos papeles al Archivo.

 

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